La nueva generación de escorts

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Desde hace algún tiempo está surgiendo cada vez con más fuerza una nueva generación de prostitutas que, no sólo no se avergüenza de su profesión, sino que reivindica  con orgullo su derecho a ejercerla libremente.

Una de las encargadas de dar voz a este colectivo casi siempre silencioso, es una joven chica de 23 años residente en Ibiza a la que ya se ha visto aparecer como entrevistada en diferentes medios. La contundencia de sus palabras e ideas no dejan lugar a la indiferencia.

Esta mujer se dedica a la prostitución independiente por decisión propia, porque declara “estar mejor trabajando de puta que en un McDonald’s, y qué mejor lugar para hacerlo que con mis compañeras escorts Ibiza”. Trabajar por cuenta ajena le producía una insuperable insatisfacción, y la prostitución le ofreció una salida rentable donde ser su propia jefa. Pero es la actitud lo que la distingue del todo de muchas de sus colegas: a ella no le da la gana de llevar una doble vida, y no sólo confiesa a qué se dedica si no que le apetece darle a sus palabras la repercusión que merecen para desenmascarar al prostitución de tanta hipocresía.

Orgullosa de su profesión

Nuestra entrevistada defiende su profesión de todos los prejuicios y estigmas sociales que durante siglos ha acarreado. Usa la palabra “puta” con total orgullo. Argumenta que trabajar con el propio cuerpo no debería ser vergüenza para nadie, ya que de hecho todos lo usamos para trabajar de un modo u otro.

El problema, dice, son la “santificación del coño” y la trata de mujeres. Estos son los dos enemigos principales de la prostitución. El primero, por hipócrita. El segundo, por atentar contra los derechos humanos. Pero, ¿acaso la violación de los derechos humanos es, por desgracia, exclusiva a la prostitución? Nuestra escort en Ibiza reivindica que no paguen justos por pecadores, que no se generalice a partir de la excepción, ya que la mayoría de prostitutas son libres de decidir.

Esta prostituta del siglo XXI confiesa no ser para nada la única, aunque sin querer haya acabado siendo representante de este colectivo. Se declara puta y feminista, sin encontrar en ello ninguna contradicción, sino al contrario. Hace lo que quiere hacer.

Además de su trabajo habitual, utiliza las redes sociales para hacer activismo en favor de los derechos femeninos, reivindicar la regulación de la prostitución y sacarla de las sombras para que todos conozcan la realidad de quienes se dedican a ello por elección o, incluso, por placer.

 

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