Las fantasías eróticas favoritas de los hombres

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Es un hecho que, hombres y mujeres, a partir de su despertar sexual, tienen fantasías eróticas de manera habitual. Y una larga lista de prácticas que les gustaría probar pero que, en ocasiones, no se atreven. De hecho, hay personas que sienten más reparo a la hora de probar prácticas tan sensuales como los masajes eróticos (como los que realizan en felinamassage.com/es) que de acudir a un club de citas.

A continuación, enumeramos las fantasías eróticas más habituales entre hombres. ¿Te sientes identificado?

Montar un trío (Menage a trois)

Con dos mujeres, preferiblemente. Se trata de una práctica sexual que despierta curiosidad y morbo. Pero esto no es todo; con dos mujeres atentas a tus necesidades sexuales, seguro que disfrutas el doble. Y te encanta imaginar que eres el centro de atención para ellas, ¿verdad? Esta es una imagen mental recurrente de los hombres, incluso si tienen pareja.

Sexo anal

En el que la mujer disfruta junto a ti. La fantasía más habitual dentro de este punto es imaginar que la mujer se entrega completamente a ser penetrada por el ano mientras el hombre la domina. Y soñar e imaginar esto suele estás asociado a situaciones de sexo prohibido y dominación.

Ver a mujeres masturbarse

Ya sea con un juguete erótico o con sus propias manos, ver a una mujer masturbarse puede ser muy excitante para un hombre. Especialmente, es muy morboso hacer de voyer y que la mujer pretenda que nadie la está mirando mientras se autocomplace.

Disfraces eróticos

Son una forma maravillosa de fantasear. La mujer se puede vestir de estudiante para corromper a inocentes jovencitas haciéndoles descubrir el placer que todavía no han conocido; o de policía, si el hombre quiere sentir que es castigado. También abundan las fantasías con mujeres disfrazadas de enfermera o de secretaria con gafas y moño.

Bondage y un poco de sadomaso

Cuerdas, fustas, un par de azotes… Estas fantasías también son muy comunes entre los hombres, que disfrutan siendo tirados del pelo mientras los cabalgan o con cachetes en las nalgas.

Si se sienten dominantes, también pueden atar a su amante y proporcionarle un sadomasoquismo suave que ella disfrute.

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